Y para un día como el de hoy, respeto a lo que pasó ayer y hoy, un fragmento de Shakespeare (como no podía ser de otra forma):
[LADY MACBETH] Está ronco el cuervo que anuncia con graznidos la fatal llegada de Duncan a mi castillo. ¡Espíritus, venid! ¡Venid a mí, puesto que presidís los pensamientos de una muerte! ¡Arrancadme mi sexo y llenadme del todo, de pies a la cabeza, con la más espantosa crueldad! ¡Que se adense mi sangre, que se bloqueen todas las puertas al remordimiento! ¡Que no vengan a mí contritos sentimientos naturales a perturbar mi propósito cruel, o a poner tregua a su realización! ¡Venid hasta mis pechos de mujer y transformar mí leche en hiel, espíritus de muerte que por doquiera estáis- esencias invisibles- al acecho de que Naturaleza se destruya! ¡Ven, noche espesa, ven, y ponte el humo lóbrego de los infiernos para que mi ávido cuchillo no vea sus heridas, ni por el manto de tinieblas pueda el cielo asomarse gritando <<¡basta, basta!>>.
(Shakespeare, Macbeth)
Supongo que solo Cris entiende el porque de ese texto ya que su significado para mí no es perverso, justamente.