
Kouros (atleta) y Kore (sacerdotista)
Los griegos siempre se caracterizaron por el culto al cuerpo; éste era fundamental y estaba ligado a la idea de Platón: la belleza es la verdad. La belleza masculina era la importante. La mujer era un BS (bulto sospechoso): hacía las faenas de casa y las relaciones con sus maridos eran distantes (no hace falta decir que los homosexualidad entre hombres estaba muy bien vista, era lo guay del momento, a diferéncia de la femenina). También me gustaría decir que los griegos aprendieron de los egípcios la utilización del maquillaje, las cremas, los aceites y la peluquería (símbolos de salud: la belleza).
¿Qué más decir? Para mostraros el patriarcado que había entonces (y que aún sufrimos) podemos observar que kouros (el atleta) tiene la pierna izquierda más avanzada que la derecha. Éste es el famoso paso que utilizaron los egípcios, y que los griegos copiaron, para diferenciar los humanos de los dioses (paso=dios). Se buscó la belleza corporal, el cánon, en el cuerpo masculino pero, sin embargo, no en el femenino; éstas tenían que ir con vestidos largos, con una sonrisa falsa y los cabellos creados casi geométricamente. Pero esto también nos muestra mucho; las que tenían la verdadera sabiduría eran las Korai (mujeres, sacerdotistas) que lo veían todo desde un segundo plano, mientras que los hombres se obsesionaban con la perfección del cuerpo dejando de banda lo esencial para ser los héroes del momento.